miércoles, 7 de noviembre de 2012

Ética y moral. Aportes de Marvin Harris, Gregory S. Paul, C. M. Cipolla e I. Asimov (6/7)


Ética y moral. Aportes de Marvin Harris, Gregory S. Paul, C. M. Cipolla e I. Asimov (6/7)

16.09.11 | 12:00. Archivado en MANUEL BARREDA
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1.-
Ética y moral.
A diferencia de la moral, la ética no prescribe ninguna norma o conducta; no se ocupa directamente de qué debemos hacer. Su cometido consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta racionalmente una moral y cómo se ha de aplicar ésta a los distintos ámbitos de la vida social.
En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral; busca las razones que justifican la utilización de un sistema moral u otro.
Casi todos los filósofos se han ocupado de la moral, bien como guía de felicidad personal, bien como fuente de concordia social. Incluso como modelo de conducta pro-salvación. Filósofos morales han sido casi todos.
Citemos a Pitágoras, Laotsé, Confucio, Heráclito, Diógenes, Sócrates, Platón, Zenón de Citio, Pirrón, Aristóteles, Epicuro, Epícteto, A. Saccas, Plotino, Abelardo, Hume, Kant, Marx, Nietzsche, Ortega, Russell, Comte-Sponville, Sloterdijk, Savater…
La moralidad es la aceptación de la responsabilidad con principios por la manera en que nuestras acciones u omisiones afectan al bienestar de otros miembros de la especie humana (Marvin Harris: “El materialismo cultural”).
La condición previa absoluta para cualquier clase de juicio moral es nuestra capacidad para identificar quién hizo qué a quién, cuándo, dónde y cómo (además de con qué intencionalidad).
La doctrina de que “todos los puntos de vista son equivalentes” es una doctrina moralmente depravada. Es una doctrina que combina (confundiéndolos) al atacado con el atacante; al torturado con el torturador; al asesinado con el asesino.
Es verdad que en Dachau estaba la historia de las SS y la historia de los prisioneros; y que en Mylai estaba la historia de Calley y la historia de la madre arrodillada… Sólo un cretino moral sostendría que todas estas historias son igualmente ciertas.
Hasta aquí el resumen de M. Harris.
2.-
¿Existe alguna relación entre fe y conducta moral?
Lo mejor que podemos decir es que no. Sobre todo para ser políticamente correctos, y hasta que conozcamos cuáles son los factores determinantes en la conducta moral (no creo que la fe sea –por sí misma y sin otros factores asociados- tan mala, sinceramente).
Pero en fin, tengo que publicar lo único que se sabe (aunque la sospecha es más rotunda, si apelamos a varias denuncias de quejas referidas a estudios encargados por célebres instituciones religiosas que nunca se publican).
Un autor completamente centrado el tema correlación fe o ateísmo y conducta moral es Gregory S. Paul, a quien debemos interesantes estudios publicados en “Journal of Religion and Society” (2005). Aconsejo su lectura, ya que el estudio es concienzudo. El caso es que no hay correlación positiva entre fe y conducta moral, se trate de asesinatos, conducta estudiantil, índice de suicidios, tasas de violencia social o familiar en general, mortalidad de menores, mortalidad de jóvenes o adultos, enfermedades de transmisión sexual, tasas de aborto, etc. En todos estos casos, el teísmo se asocia, contra toda previsión, a menos –no a más- moralidad.
“…unos cientos de años atrás, las tasas de homicidio eran astronómicas en la Europa cristiana y las colonias americanas (Beeghley; R. Lane).
En todas las democracias laicas desarrollado un plazo siglos tendencia de largo ha sido testigo de homicidio tasas de abandono a sus mínimos históricos. (...) EE.UU. es la única democracia próspera, que mantiene altas tasas de homicidio, por lo que es un valor atípico fuerte en este sentido (Beeghley; Doyle, 2000). (…)
Estados Unidos muestra las tasas típicas de suicidio juvenil (OMS), que muestran poca o ninguna correlación con factores teístas en las democracias prósperas. La correlación positiva entre factores pro-teístas y la mortalidad de menores es notable, especialmente en relación con la creencia absoluta, e incluso la oración.
La esperanza de vida tiende a disminuir a medida que aumenta la religiosidad, haciéndolo especialmente en función de la creencia absoluta. (…)
Aunque a finales del siglo veinte las enfermedades de transmisión sexual se ha reducido en todas las democracias prósperas (Aral y Holmes; Panchaud et al.), las tasas de infección de gonorrea en los adolescentes sigue siendo 6-300 veces mayor en los EE.UU. que en las democracias desarrolladas menos teístas.
En todos los niveles las edades son mayores en los EE.UU., aunque no en cantidades espectaculares. Los EE.UU. destacan en incidencia de sífilis, tasa de adolescentes afectados y tendencia de incremento. Las dos principales ETS curables han sido casi eliminadas en los países seculares que integran Escandinavia.
El aumento de las tasas de aborto entre las adolescentes muestran una correlación positiva, y cada vez mayor, con la creencia en un creador y la no aceptación de la evolución, y una correlación negativa con la secularidad, destacando, aisladamente como país en que el incremento es mayor, los EEUU.
Las afirmaciones de que las culturas seculares agravan los índices de aborto (Juan Pablo II) están, por lo tanto, en contradicción con los datos
”…
moses.creighton.edu/JRS/2005/2005-11.html
3.
Dos propuestas sobre el enfoque moral: Carlo Mª Cipolla y Asimov.
Vamos a añadir a lo dicho por Marvin Harris (u otros como Kant, Aristóteles y Hume) dos enfoques más novedosos.
a. El profesor Carlo Mª Cipolla, en “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”, nos presenta el siguiente e instructivo cuadro
Cipolla (1922-2000) formuló su Teoría de la Estupidez, en su ingenioso opúsculo “Allegro ma non troppo” (1988). Como se ve, podemos colocar en un eje de coordenadas un par de factores, en los ejes “x” e “y”, obteniendo cuatro grupos de individuos:
• Inteligentes, (Benefician a los demás y a sí mismos)
• Incautos, (Benefician a los demás y se perjudican a sí mismos)
• Malvados, (Perjudican a los demás y se benefician a sí mismos)
• Estúpidos, (Perjudican a los demás y a sí mismos)
¿Qué leyes obtenemos, en referencia a la estupidez?
- Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso. Aunque es la 3ª ley, la pongo en primer lugar porque define en qué consiste una conducta estúpida. (En esta ley Cipolla identifica los dos factores a considerar cuando se explora la conducta humana: beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo; beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros).
- Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.
- La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.
- Las persona no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
- Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.
b. Leyes de la robótica (I. Asimov).
En ciencia ficción las tres leyes de la robótica son un conjunto de normas escritas por Isaac Asimov, que la mayoría de los robots de sus novelas y cuentos están diseñados para cumplir. En ese universo, las leyes son "formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro" de los robots (lo que hoy llamaríamos ROM). Aparecidas por primera vez en el relato Runaround (1942), establecen lo siguiente:
i. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
ii. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
iii. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.(Wikipedia)
Marvin Harris nos propone cambiar la palabra “robot” por “hombre” a fin de obtener un enunciado mínimo de la conducta moral humana básica. Su forma real sería la de una serie de instrucciones equivalentes y mucho más complejas en el cerebro del robot.
Samyrah Ferrer sección 002

Ética

Ética.
La ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
La palabra ética proviene del latín ethĭcus, y este del griego antiguo θικός, o transcrito a nuestro alfabeto, "êthicos". Es preciso diferenciar al "êthos", que significa "carácter", del "ethos", que significa "costumbre", pues "ética" se sigue de aquel sentido y no es éste. Desconocer tal diferencia deriva en la confusión de "ética" y "moral", pues esta última nace de la voz latina "mos, moris", que significa costumbre, es decir, lo mismo que "ethos". Si bien algunos sostienen la equivalencia de ambas doctrinas en lo que a su objeto respecta, es crucial saber que se fundamentan en conceptos muy distintos.
La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que justifican la utilización de un sistema moral u otro.
Algunos han caracterizado a la ética como el estudio del arte de vivir bien, lo cual no parece exacto, puesto que si se reuniesen todas las reglas de buena conducta, sin acompañarlas de examen, formarían un arte, mas no una ciencia.
La ética es una de las principales ramas de la filosofía, en tanto requiere de la reflexión y de la argumentación. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado. Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto", "obligatorio", "permitido", etc., referidos a una acción, una decisión o incluso también las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones. Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: "ese político es corrupto", "ese hombre es impresentable", "su presencia es loable", etc. En estas declaraciones aparecen los términos "corrupto", "impresentable" y "loable" que implican valoraciones de tipo moral.

Definición y objeto:

Según una corriente “clásica”, la ética tiene como objeto los actos que el ser humano realiza de modo consciente y libre (es decir, aquellos actos sobre los que ejerce de algún modo un control racional). No se limita sólo a ver cómo se realizan esos actos, sino que busca emitir un juicio sobre estos, que permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o éticamente malo.
Ello implica establecer una distinción entre lo que sea bueno y lo que sea malo desde el punto de vista ético, y si el bien y el mal éticos coinciden o no con lo que serían el bien y el mal en sí.

Límites con disciplinas adyacentes:

La ética se relaciona con la antropología, el derecho, con la ley, y con ciencias empíricas que estudian el comportamiento humano, como la sociología y la psicología.
Una enciclopedia define ética del siguiente modo: “Ética (del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’), principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma impropia llamada moral (del latín mores, ‘costumbre’) y por extensión, el estudio de esos principios a veces son llamados filosofía moral”. Seguidamente añade:
La ética, como una rama de la filosofía, está considerada como una ciencia normativa, porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias empíricas, como la química y la física. Las ciencias empíricas sociales, sin embargo, incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con los intereses de la ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo, las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones culturales que contribuyen a la formación de esos principios.

Ramas de la ética:
El problema del ser y el deber ser:

La ética teleológica es generalmente una ética orientada hacia fines, hacia un "télos" (en griego, fin u objetivo que perfecciona a quien lo alcanza).
Hume ha planteado la objeción de que la transición de ser no-debe "para ser legítimo (" Ley de Hume "). Bajo la falacia de la partida "naturalista" de George Edward Moore ha planteado las cuestiones estrechamente relacionadas, pero que no son estrictamente los mismos.
Como se destaca más adelante, los positivistas, deben estar epistemológicamente entre las tasas y tarifas de destino, y se diferencian por su relación diferente a los sentidos. La distinción epistemológica entre es y debe se basa en la ciencia empírica moderna. Quien no acepta esta distinción, o bien debe postular a un ser que no es directamente o indirectamente detectable, o se debe considerar lo que debe ser perceptible.
Las normas éticas se derivan de supuestas declaraciones sobre los seres, con frecuencia pasan inadvertidos por el uso de la ambigüedad normativa y empírica de términos como "esencia", "Naturaleza", "determinación", "función", "final", "sentido" u " Objetivo alcanzado". Así, la palabra "objetivo" es incluso lo que en realidad busca una persona (Su meta es graduarse). La palabra objetivo puede referirse también a lo que debe perseguir un hombre (por ejemplo, cuando se dice de alguien que perdió el objetivo o la meta de su existencia humana).
La ambigüedad inadvertida empírico-normativa de ciertos términos conduce a falacias lógicas tales como: "La esencia de la sexualidad es la procreación. Por lo tanto, la anticoncepción no está permitida, porque no refleja la naturaleza de la sexualidad".
Tomando nota de que esto supone que se ha deducido lógicamente que el ser es una justificación de las normas aún no desesperada. Porque, además de las declaraciones normativas y de los registros, hay voluntades. La expresión de la voluntad de una persona: "No quiero ser molestado en la siguiente hora por cualquier persona" incluye el deseo de que la norma "Nadie me debe molestar en la hora siguiente" sea capaz de ser acogida y respetada por otros. El punto central será saber si la expresión de la voluntad de esa persona sea o no sea éticamente correcta, o sea simplemente un acto arbitrario que no exige un respeto absoluto por parte de otros.

La falacia naturalista
George Edward Moore, en su obra Principia Ethica, acusa al naturalismo de cometer un error cuando infiere que algo tiene una propiedad moral a partir de que ese algo tiene tal o cual propiedad natural. Por ejemplo, asumiendo que el placer es una propiedad natural, un naturalista podría sostener que las relaciones sexuales son buenas porque son placenteras.  Sin embargo, Moore señala que para afirmar esto, primero se necesita mostrar que todo lo placentero es bueno,  y esto requiere de un argumento que parece difícil de proveer. Pese al nombre de la falacia, la misma parece poder extenderse más allá del naturalismo. Así, el desafío propuesto por Moore parece ser mostrar cómo es posible concluir legítimamente que una propiedad no moral puede identificarse o tener la misma extensión que una propiedad moral.

Ética normativa:


El dilema del tranvía es un experimento mental que puede servir para ilustrar y poner a prueba distintas teorías éticas.
Las teorías de la filosofía ética o moral se pueden distinguir de acuerdo a los criterios de sus bases para la determinación del bien moral. El bien moral puede ser determinado por:
§  Las consecuencias (ética teleológica) consecuencialismo;
§  Disposiciones de comportamiento, rasgos de carácter y virtudes (ética de la virtud);
§  La intención del actor (ética disposición);
§  Objetivos hacia hechos morales, como objetivo de las evaluaciones morales sobre la propiedad o la acción (ética deontológica);
§  Optimización de los intereses o de las partes interesadas (de preferencia), la ética utilitarista, de la felicidad (eudaimonía), o del bienestar.

Consecuencialismo:


Jeremy  Bemtham, uno de los padres del utilitarismo.
El consecuencialismo sostiene que la moralidad de una acción depende sólo de sus consecuencias (el fin justifica los medios). El consecuencialismo no se aplica sólo a las acciones, pero éstas son el ejemplo más prominente. Creer que la moralidad se trata sólo de generar la mayor cantidad de felicidad posible, o de aumentar la libertad lo más posible, o de promover la supervivencia de nuestra especie, es sostener una postura consecuencialista, porque aunque todas estas creencias difieren en cuanto a las consecuencias que importan, están de acuerdo en que lo que importa son las consecuencias.
Una manera de clasificar a los distintos tipos de consecuencialismos es a partir de los agentes que se deben tener en cuenta cuando se consideran las consecuencias de las acciones. Esto da lugar a tres tipos de consecuencialismo:
§  El utilitarismo es la teoría según la cual la mejor acción es aquella que produce las mejores consecuencias para la mayor cantidad de personas.
§  El altruismo moral sostiene que la mejor acción es aquella que produce las mejores consecuencias para todos menos para el agente. 
§  El egoísmo moral sostiene que la mejor acción es aquella que produce las mejores consecuencias para el agente.


Immanuel  Kant, uno de los principales pensadores de la deontología.

Deontología:
La deontología es la teoría normativa según la cual existen ciertas acciones que deben ser realizadas, y otras que no deben ser realizadas, más allá de las consecuencias positivas o negativas que puedan traer. Es decir, hay ciertos deberes, u obligaciones, que deben ser cumplidos más allá de sus consecuencias.

Ética de virtudes:
La ética de virtudes es una teoría relativamente reciente según la cual una acción es moral si hacerla fuera propio de una persona virtuosa.  Por ejemplo, si para el utilitarismo hay que ayudar a los necesitados porque eso aumenta el bienestar general, y para la deontología hay que hacerlo porque es nuestro deber, para la ética de virtudes, hay que ayudar a los necesitados porque hacerlo sería caritativo y benevolente.

Ética aplicada:

La ética aplicada es la parte de la ética que se ocupa de estudiar cuestiones morales concretas y controversiales. Por ejemplo, algunos objetos de estudio de la ética aplicada son el aborto inducido, la eutanasia y los derechos de los animales.  Algunas de estas cuestiones se agrupan por similitudes y son estudiadas por sub-disciplinas:
§  La bioética estudia las controversias morales que son producto de los avances en la biología y la medicina.
§  La deontología profesional se ocupa tanto de buscar justificación para valores morales que deberían guiar a los profesionales, como de estudiar los valores que de hecho guían a los profesionales.
En el primer sentido la deontología profesional es una disciplina normativa y filosófica. En el segundo sentido, se trata más bien de una disciplina descriptiva y por lo tanto científica. La deontología profesional también cuenta con sub-disciplinas como la ética médica, la ética de negocios y la ética de la ingeniería.
§  La ética ambiental se ocupa de la relación ética entre los seres humanos y el medio ambiente.

Quizás las dos preguntas fundamentales de esta disciplina sean: ¿qué deberes tienen los seres humanos hacia el medio ambiente, y por qué? En general, la respuesta a la primera pregunta es una consecuencia de la respuesta a la segunda. Distintas respuestas o aproximaciones a respuestas han dado lugar a distintas éticas ambientales.
§  Ética militar
§  La ética económica se ocupa de las relaciones éticas que deberían guiar las relaciones económicas entre los seres humanos y el efecto que tales normas tendrían sobre la economía de nuestras sociedades. De hecho gran parte de los economistas que desarrollaron la teoría moderna de la economía partieron de bases éticas. El ejemplo más cercano es el utilitarismo desarrollado primero como doctrina moral y luego usado para la teoría del valor neoclásica.
Historia de la ética:
Antigua Grecia:

Desde el inicio de la reflexión filosófica ha estado presente la consideración sobre la ética. Platón afronta la temática ética en diversos lugares y desde contextos diferentes. Así, por ejemplo, en el Gorgias busca superar el hedonismo y la ley del más fuerte. En el Fedón evidencia la importancia de lo que exista tras la muerte para regular el propio comportamiento. En La República aborda juntamente la ética individual (desde la perspectiva de una justicia dentro del alma) y la ética pública, con una compleja teoría del Estado, que encuentra complementos y puntos de vista diferentes en otras dos obras, el Político y las Leyes.
La Ética nicomáquea, seguramente el más importante tratado de ética de Aristóteles, se basa en la premisa de que todo ser humano busca la felicidad (ética eudemónica). Para Aristóteles todos los seres naturales tienden a cumplir la función que les es propia y están orientados a realizar completamente sus potencialidades. El bien, que es lo mismo que la perfección de un ser o la realización de las capacidades es cumplir su función propia, aquello a que solo él puede realizar. También los seres humanos están orientados a la realización plena de la función que les es propia. El problema que se suscita, entonces, es cuál es la función propia del hombre. Y si acaso hay más de un bien propio del hombre, ¿cuál es el bien más alto y más perfecto de los que puede alcanzar el ser humano?
Como en otras de sus obras, Aristóteles releva las opiniones de sus contemporáneos al respecto y comprueba que todas parecen estar de acuerdo en que el objetivo supremo del hombre es vivir bien y ser feliz, aunque hay muchos desacuerdos respecto de en qué consiste la felicidad y el buen vivir. Para Aristóteles la vida feliz (plena) es la que permite realizar la actividad superior (contemplación), con una suficiente autonomía (bienes materiales, salud), y en compañía de un número suficiente de amigos (cf. Ética nicomáquea I).
Sólo son morales las acciones en las que se puede elegir y decidir qué hacer. En cambio, no son morales ni inmorales las acciones padecidas, compulsivas o forzosas. Lo que es moral es la acción que depende de la voluntad, si se actúa de modo correcto. ¿Cuándo se actúa correctamente? La forma correcta de actuar depende del ámbito de acción (dianoético o intelectual, ético o moral) y en parte está pautada por las costumbres de la comunidad a la que se pertenece (si la comunidad es éticamente sana, algo que supone Aristóteles para el mundo griego quizá de modo acrítico) y se aprende con la educación. Cuando se actúa de acuerdo con estas pautas, se vive bien y se es virtuoso.
Por otra parte, los filósofos estoicos y epicúreos propusieron teorías morales basadas en principios opuestos: la virtud y la vida con moderación (estoicismo), y la búsqueda del placer (epicureísmo).

Edad Media:

Es un momento en el que la ética asume elementos de las doctrinas clásicas de la felicidad (el fin del actuar humano consiste en obtener el bien que nos hace felices) y los une a la doctrina cristiana (vista como Revelación divina), especialmente según la normativa que recogen los mandamientos. El fin último del actuar humano es la caridad, que se consigue al vivir desde el Evangelio, y que permite al hombre acceder a la visión de Dios (en el cielo), donde el ser humano alcanza su máxima plenitud y el bien supremo.
Diversos autores hablan de ética y según perspectivas diferentes. Es oportuno recordar dos grandes nombres, san Agustín de Hipona y santo Tomás de Aquino (especialmente en la segunda parte de la Suma de teología, en la que se recogen numerosos elementos de la ética de Aristóteles).
Posteriormente, y tras las huellas de las ideas de Tomás de Aquino, se desarrolla en el ámbito católico lo que luego será conocido como principio de doble efecto.

Edad Moderna:

Los filósofos éticos modernos trabajan con la mirada puesta, sobre todo, en el mundo antiguo (estoicos, epicúreos, Platón, Aristóteles), si bien con algunos elementos heredados de la Escolástica medieval. Descartes tiene algunos elementos de ética en su famoso Discurso del método. Dentro del racionalismo, es Baruch Spinoza quien elaboró de modo más amplio y sistemático una propuesta ética. En el ámbito del empirismo, David Hume trabajó en diversos momentos para comprender los motivos profundos de las acciones humanas. La gran revolución ética moderna se realiza a través de Immanuel Kant, que rechaza una fundamentación de la ética en otra cosa que no sea imperativo moral mismo (deontologismo formal), pues si la moral se orienta a buscar la felicidad no podría dar ninguna norma categórica ni universal. Los filósofos idealistas desarrollaron esta moral delimperativo categórico. Hacen frente así al utilitarismo, al afirmar que el principio de utilidad no es el único criterio de corrección de las acciones.

Edad Contemporánea:

La ética del siglo XX ha conocido aportes importantísimos por parte de numerosos autores: los vitalistas y existencialistas desarrollan el sentido de la opción y de la responsabilidad, Max Scheler elabora una fenomenología de los valores. Autores como Alain Badiou han intentado demostrar que esta principal tendencia (en las opiniones y en las instituciones), la cuestión de "la ética" en el siglo XX, es en realidad un "verdadero nihilismo" y "una amenazante denegación de todo pensamiento". Recientemente, y desarrollando un análisis en profundidad de los orígenes y fundamentos de la ética, han aparecido diversos estudios sobre el papel de las emociones en el desarrollo de un pensamiento ético anti-fundacionalista, como ha indicado Richard Rorty. En las últimas dos décadas, el filósofo escocés MacIntyre establece nuevas herramientas de análisis histórico-filosófico de distintas versiones rivales de la ética.

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